Llegue a besarlo. Notar sus labios juntos a los míos por un arrebato de necesidad. Mi corazón tomo el control de todo mi cuerpo y en un abrir y cerrar de ojos estaba en sus labios. Fue como si mi mente gritara pero no lo escuchaba, ahí estaba yo, abrazada a él. No ibamos a vernos hasta Dios sabe cuando y no sabría cuando tendría otra oportunidad de besarlo.
Él sonreía, con una sonrisa que jamas he visto nunca, una sonrisa que quizás esa seria la primera sonrisa que le veo verdadera, una sonrisa de felicidad, no una sonrisa fingida. Y a continuación me dice: -Te dije que conseguiría un beso tuyo pase lo que pase.- Y me volvió a besar agarrándome por la cintura.
Este es un recuerdo que me perfora el corazón lentamente, ya que por eso empezaron las miles consecuencias. Fue el primer acto que hizo mi corazón y creo que jamas lo olvidare. Siempre que paso por el sitio donde nos besamos una sonrisa nostálgica siempre aparece en cansada cara.
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